Construyendo redes de apoyo y comunidad

Saberes en comunidad: alfareras de El Cuco construyen su diagnóstico participativo

Por Mujeres Luciérnagas

febrero 28, 2026

Lectura de 7 min

Saberes en comunidad: alfareras de El Cuco construyen su diagnóstico participativo

Regresar al territorio para construir juntas

El 27 de febrero de 2026, Mujeres Luciérnagas: Paz, Memorias, Territorios y Desarrollos del Sur realizó una jornada de Diagnóstico Participativo con Mujeres Alfareras en la colonia El Cuco, municipio de San Marcos, Guerrero.

La actividad se llevó a cabo en la capilla de San José Patriarca y reunió a más de 30 maestras alfareras de distintas edades. A través de un taller horizontal, ejercicios en equipos y espacios de conversación, las participantes compartieron sus experiencias, conocimientos y necesidades relacionadas con la práctica artesanal.

Este encuentro dio continuidad a la visita territorial realizada por Mujeres Luciérnagas en enero, cuando conocimos el trabajo de las alfareras, los trayectos que recorren para recolectar el barro y las afectaciones sufridas por sus hornos después de los sismos registrados a principios de año.

El diagnóstico, por lo tanto, no comenzó desde cero. Forma parte de una ruta de colaboración construida mediante la confianza, la escucha activa y el reconocimiento de los liderazgos comunitarios.

Linayme Reyes durante un ejercicio con Mujeres Alfareras en la colonia El Cuco.

Diagnosticar no es hablar por la comunidad

Un diagnóstico participativo permite conocer una realidad a partir de las voces de quienes la viven. No se trata de llegar al territorio con soluciones predeterminadas, sino de crear las condiciones para que la propia comunidad identifique sus recursos, problemáticas y prioridades.

Durante la jornada, las alfareras dialogaron en círculo, trabajaron en pequeños equipos y compartieron sus conclusiones en plenaria. Estas dinámicas permitieron que las mujeres participaran desde sus propias experiencias y que la información fuera construida colectivamente.

Cada testimonio aportó una parte indispensable del diagnóstico: los conocimientos de las mujeres mayores, las experiencias de quienes producen y comercializan actualmente, y las perspectivas de las generaciones que han crecido cerca de este oficio.

Desde Mujeres Luciérnagas entendemos la escucha como el punto de partida de cualquier proceso comunitario. Escuchar también significa reconocer que las mujeres conocen su territorio, han desarrollado estrategias frente a las dificultades y poseen saberes fundamentales para definir las acciones que necesitan.

Donnet Rivera monitoreando taller.

Un arte oficio que sostiene memoria y comunidad

El diagnóstico permitió documentar el valor cultural, económico y comunitario de la alfarería en El Cuco. La elaboración de piezas de barro no representa únicamente una actividad productiva: es un arte oficio transmitido de generación en generación.

Las participantes reconstruyeron parte de esa cadena de conocimientos y reconocieron la presencia de varias generaciones de alfareras dentro de la comunidad. El ejercicio también permitió identificar a la mujer con mayor trayectoria en esta práctica, considerada un pilar vivo de la memoria histórica del territorio.

En sus conocimientos se conserva la manera de reconocer los tipos de barro, preparar la materia prima, modelar cada pieza, controlar el secado y utilizar los hornos tradicionales. Estos aprendizajes se han transmitido principalmente por medio de la observación, la convivencia y la práctica compartida entre mujeres de una misma familia o comunidad.

Preservar la alfarería significa proteger una forma de memoria colectiva, pero también fortalecer una actividad que contribuye al sustento de las familias y a la identidad cultural de San Marcos.

Antonio Morales, uno de nuestros aliados en el colectivo.

Los obstáculos que limitan su trabajo

A través del diálogo y el análisis colectivo, las alfareras identificaron varios desafíos estructurales que afectan su producción, autonomía económica y capacidad de comercialización.

Uno de los principales problemas es la falta de infraestructura vial adecuada. Las condiciones de los caminos y la ausencia de puentes dificultan tanto el traslado de materias primas como la salida de las piezas terminadas hacia otros espacios de venta.

También se señaló la escasez de herramientas que permitan sostener una producción artesanal más activa. La falta de equipo limita el número de piezas que pueden elaborarse y aumenta el esfuerzo físico requerido durante las distintas etapas del proceso.

Otra preocupación central es el estado de los hornos tradicionales afectados por los sismos ocurridos durante 2026. Algunos todavía no han sido reconstruidos en su totalidad, lo que interrumpe la cocción de las piezas y reduce las posibilidades de generar ingresos.

A esto se suma la dificultad para acceder a los dos tipos de barro necesarios para elaborar sus trastes, utensilios y artesanías. La obtención de la materia prima requiere recorrer distancias considerables y enfrentar condiciones que vuelven más pesado y costoso el trabajo.

Estas problemáticas no existen de manera aislada. Se relacionan entre sí y afectan toda la cadena productiva: desde la recolección del barro hasta la elaboración, cocción, traslado y venta de las piezas.

Reconocer las fortalezas para definir el camino

Como parte del taller se realizó un análisis FODA colectivo para identificar las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas relacionadas con la práctica alfarera.

El ejercicio mostró que la mayor fortaleza de las mujeres de El Cuco se encuentra en su capacidad organizativa y en el profundo arraigo comunitario que sostiene su oficio.

Las alfareras conservan conocimientos compartidos, vínculos familiares y redes de colaboración que les han permitido continuar produciendo a pesar de la falta de herramientas, las dificultades para obtener el barro y los daños sufridos por su infraestructura.

Esta fortaleza no elimina los problemas, pero ofrece una base sólida para impulsar futuros proyectos. Cualquier acción deberá partir de la organización que ya existe y respetar las formas en que las mujeres toman decisiones y transmiten sus conocimientos.

La dinámica de redes realizada durante la jornada hizo visible esta interdependencia: cada mujer forma parte de un tejido en el que los saberes, las necesidades y las posibilidades de transformación están conectados.

Maestras alfareras compartiendo saberes.

Del diagnóstico a las acciones concretas

La información recabada permitirá afinar y priorizar una ruta de trabajo orientada a fortalecer la tradición artesanal y mejorar su infraestructura productiva.

Entre los aspectos que deberán analizarse se encuentran la reparación de los hornos, la disponibilidad de herramientas, el acceso a las materias primas, el fortalecimiento de las técnicas y la búsqueda de mejores condiciones para la comercialización.

El propósito no es sustituir las decisiones de las alfareras, sino generar herramientas que les permitan gestionar apoyos, defender el valor de su trabajo e impulsar proyectos acordes con sus necesidades.

Por ello, Mujeres Luciérnagas asumió el compromiso de sistematizar la información y regresar a El Cuco para presentar los resultados. Esta devolución permitirá que las participantes revisen, complementen y validen el diagnóstico antes de avanzar hacia las siguientes etapas.

La información construida por la comunidad debe volver a ella y convertirse en una herramienta útil para su organización e incidencia.

En compañía de nuestra enlace con Mujeres Alfareras en la colonia El Cuco, municipio de San Marcos, Guerrero.

Tejer paz territorial desde las mujeres

El desarrollo sostenible y la reconstrucción del tejido social nacen del diálogo, la organización y la participación comunitaria. No pueden imponerse desde fuera ni reducirse a acciones aisladas.

La jornada en El Cuco permitió escuchar a las maestras alfareras, reconocer la importancia de sus conocimientos y comprender con mayor claridad los obstáculos que amenazan la continuidad de su oficio.

Agradecemos a cada una de las mujeres que compartió su palabra, su experiencia y su tiempo. Su participación hizo posible construir una mirada colectiva sobre el presente de la alfarería y los caminos necesarios para fortalecerla.

Desde Mujeres Luciérnagas continuaremos acompañando este proceso con una perspectiva comunitaria, feminista, participativa y sostenible.

Seguimos caminando juntas, fortaleciendo memorias, economías y liderazgos comunitarios. Seguimos tejiendo paz y desarrollo desde y para las mujeres del sur.


M

Sobre Mujeres Luciérnagas

Colaboradora de Mujeres Luciérnagas.

Deja un comentario