Construyendo redes de apoyo y comunidad

Mujeres que moldean el territorio: encuentro con las alfareras de San Marcos

Por Mujeres Luciérnagas

enero 21, 2026

Lectura de 7 min

Mujeres que moldean el territorio: encuentro con las alfareras de San Marcos

Caminar el territorio para escuchar a sus mujeres

El 20 de enero de 2026, las cofundadoras de Mujeres Luciérnagas: Paz, Memorias, Territorios y Desarrollos del Sur, Karen Bibiano, Linayme Reyes y Donnet Rivera, realizaron una agenda territorial en el municipio de San Marcos, Guerrero.

El recorrido tuvo como propósito escuchar directamente a mujeres de la Costa Chica, conocer sus actividades productivas y comunitarias, identificar las dificultades que atraviesan y establecer vínculos para construir futuros proyectos desde las necesidades del territorio.

La jornada nos llevó a la colonia El Cuco, hogar de mujeres que mantienen viva la tradición alfarera; a la casa de Martha Moreno Chora, nueva enlace de Mujeres Luciérnagas en la región; y a la comunidad de Santa Elena, donde presenciamos parte de su feria anual.

Más que visitar distintos lugares, andar en territorio significa acercarnos con respeto, escuchar las voces de quienes lo habitan y reconocer los conocimientos que las mujeres han preservado durante generaciones.

Olga Carrillo Nandi, mujer alfarera.

El Cuco: barro, memoria y saberes compartidos

En la colonia El Cuco conocimos a Olga Carrillo Nandi, mujer alfarera que ha transmitido sus conocimientos artesanales a las integrantes de su familia.

Durante la conversación, Olga nos explicó el largo trayecto que deben recorrer para recolectar el barro y las dificultades que acompañan cada etapa del proceso. Antes de convertirse en una olla, cántaro, jarro o figura, la tierra debe buscarse, extraerse, transportarse y prepararse. Después vienen el modelado, el secado, la decoración y la cocción.

Cada pieza reúne tiempo, trabajo físico, experiencia y conocimientos que no se adquieren de manera inmediata. Las manos aprenden mediante la observación y la práctica; los saberes pasan de madres a hijas y se adaptan sin perder su vínculo con la comunidad.

Las piezas que observamos durante la visita muestran la diversidad de este trabajo: recipientes para la vida cotidiana, figuras decorativas y formas que conservan elementos de la identidad local. No se trata solamente de objetos artesanales, sino de expresiones vivas de la memoria y la creatividad de las mujeres de El Cuco.

ArteYope y la organización después del sismo

También conversamos con Guadalupe Mayo Carrillo, hija de Olga y presidenta del grupo de alfareras ArteYope, quien compartió las acciones que sus integrantes emprendieron para enfrentar los daños provocados por el sismo del 2 de enero de 2026.

El movimiento, de magnitud 6.5 y con epicentro cerca de San Marcos, afectó viviendas, escuelas y otros espacios del municipio, de acuerdo con el reporte del Servicio Sismológico Nacional y la información difundida por las autoridades estatales.

En El Cuco, las afectaciones también alcanzaron los espacios y herramientas vinculados con la producción artesanal. Durante el recorrido observamos daños en uno de los hornos utilizados para cocer las piezas de barro, elemento indispensable para completar el proceso de elaboración.

Guadalupe explicó que, ante la falta de apoyo gubernamental recibido por el grupo hasta el momento de nuestra visita, las alfareras comenzaron a organizarse para buscar alternativas y contrarrestar las afectaciones.

La situación pone en riesgo algo más que una infraestructura de trabajo. Cuando se daña un horno, también se interrumpe una fuente de ingresos, un proceso colectivo de producción y la continuidad de un conocimiento que sostiene parte de la identidad comunitaria.

A pesar de las dificultades, las mujeres de ArteYope continúan trabajando y buscando caminos para recuperar sus espacios. Su respuesta demuestra que la organización comunitaria es una herramienta esencial ante las crisis, pero también hace visible la necesidad de acompañamiento y atención institucional.

Mujeres que sostienen la identidad de sus comunidades

La alfarería de El Cuco permite reconocer el papel de las mujeres como portadoras y transmisoras de conocimientos. A través de su trabajo, las nuevas generaciones aprenden no sólo una técnica artesanal, sino también una forma de relacionarse con la tierra, la familia y la comunidad.

Estos saberes suelen permanecer fuera de los registros históricos y de las políticas públicas, aunque contribuyen al sustento económico, la identidad cultural y la cohesión social de sus territorios.

Para Mujeres Luciérnagas, escuchar a Olga, Guadalupe y las integrantes de ArteYope fue una oportunidad para reconocer sus conocimientos, comprender las condiciones en las que desarrollan su oficio e identificar posibilidades de colaboración.

Los proyectos comunitarios deben construirse con las mujeres, no únicamente para ellas. Esto exige escuchar primero, respetar sus decisiones y acompañar los procesos que ya existen dentro del territorio.

Una nueva luz en la Costa Chica

Como parte de la agenda, visitamos a Martha Moreno Chora, quien reafirmó su compromiso con Mujeres Luciérnagas y fue nombrada enlace de la organización en la Costa Chica.

Su incorporación fortalecerá la comunicación con las mujeres y comunidades de la región, además de permitir que las futuras acciones respondan de manera más cercana a sus contextos.

Un enlace territorial no representa solamente un punto de contacto. Es una mujer que conoce la vida comunitaria, escucha sus necesidades y ayuda a tender puentes entre personas, iniciativas y territorios.

Con este nombramiento, Mujeres Luciérnagas continúa ampliando una red construida desde la confianza, la colaboración y el reconocimiento de los liderazgos locales.

La alfarería de El Cuco permite reconocer el papel de las mujeres como portadoras y transmisoras de conocimientos.

Santa Elena: organización, tradición y alegría

El recorrido concluyó en la comunidad de Santa Elena, donde presenciamos su feria anual. La celebración reunió tradiciones, convivencia y organización colectiva, recordándonos que la identidad también se fortalece en los espacios de encuentro y alegría.

Las fiestas comunitarias preservan prácticas culturales y permiten que distintas generaciones compartan un mismo espacio. Detrás de cada celebración existe trabajo colectivo: personas que organizan, preparan, cuidan y mantienen vivas las costumbres de la comunidad.

Conocer Santa Elena durante su feria permitió completar nuestra mirada sobre el municipio: un territorio que enfrenta dificultades, pero que también conserva la capacidad de reunirse, organizarse y celebrar.

Cuando se daña un horno, también se interrumpe una fuente de ingresos.

Volveremos al territorio

Esta visita confirmó que los proyectos sociales deben comenzar con la escucha. Caminar hasta los espacios donde trabajan las mujeres, conocer sus procesos y observar las condiciones que enfrentan ofrece una comprensión que no puede obtenerse desde la distancia.

Agradecemos a Olga Carrillo Nandi por compartir sus conocimientos; a Guadalupe Mayo Carrillo y a las integrantes de ArteYope por mostrarnos su trabajo y hablarnos de sus necesidades; a Martha Moreno Chora por asumir el compromiso de ser nuestra enlace en la Costa Chica; y a la comunidad de Santa Elena por permitirnos acompañar su celebración.

Mujeres Luciérnagas regresará a San Marcos para impulsar proyectos que contribuyan a fortalecer la identidad, los saberes de las mujeres y los lazos comunitarios.

Porque el territorio no es solamente el espacio que habitamos: también está hecho de memorias, conocimientos, afectos y manos que, como las de las alfareras de El Cuco, continúan dando forma a la vida colectiva.

Linayme Reyes, Donnet Rivera y Karen Bibiano.

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Sobre Mujeres Luciérnagas

Colaboradora de Mujeres Luciérnagas.

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