Alianzas brillantes: Oaxaca y Guerrero comparten saberes para reconstruir desde el territorio
Un encuentro entre mujeres que investigan desde sus territorios
Durante octubre de 2025, Mujeres Luciérnagas: Paz, Memorias, Territorios y Desarrollos del Sur recibió en Acapulco a integrantes de Pasa la Voz–Bicheeche Diidxa, grupo de investigación sobre desastres y cultura a lo largo del río Los Perros/Nutrias, en la región del Istmo de Oaxaca.
La visita de las investigadoras comunitarias Zharelly López, Deñí López y Mercy Arellano dio lugar a una agenda de tres días dedicada al intercambio de experiencias, el análisis de metodologías y el reconocimiento de los retos que enfrentan las comunidades de Oaxaca y Guerrero ante los desastres y sus procesos de reconstrucción.
Más que una visita institucional, el encuentro fue un ejercicio de escucha y hermanamiento. Desde nuestras distintas experiencias, encontramos preocupaciones comunes y reconocimos el valor de producir conocimiento cerca de las comunidades, recuperando sus voces, memorias y formas de organización.
Compartir proyectos, retos y formas de mirar
El primer día de actividades estuvo dedicado a conocernos y conversar sobre los enfoques, proyectos, metas y dificultades de ambas organizaciones. Este diálogo inicial permitió identificar coincidencias en nuestras maneras de comprender el territorio y en el compromiso de acompañar procesos sociales desde una perspectiva comunitaria.
Las integrantes de Pasa la Voz compartieron su trabajo de investigación en las comunidades ubicadas a lo largo del río Los Perros/Nutrias, así como las experiencias y aprendizajes derivados de estudiar la relación entre los desastres, la cultura y la vida cotidiana en el Istmo de Oaxaca.
Por su parte, Mujeres Luciérnagas presentó sus cuatro ejes de trabajo: Paz, Memorias, Territorios y Desarrollos, además de las acciones que busca impulsar para recuperar las experiencias y los liderazgos de las mujeres del sur de Guerrero.
La conversación mostró que investigar desde el territorio implica mucho más que recopilar datos. Requiere escuchar, reconocer los saberes comunitarios, comprender las condiciones históricas de cada lugar y construir relaciones basadas en el respeto y la colaboración.

Una mesa de trabajo para comparar experiencias
Durante el segundo día se realizó una mesa de trabajo en la Biblioteca Pública Municipal “Rosendo Pintos Lacunza”, también conocida como Parque Papagayo. En este espacio analizamos enfoques, herramientas metodológicas y experiencias relacionadas con el trabajo de campo.
El intercambio permitió comparar los contextos de Oaxaca y Guerrero, dos estados atravesados por fenómenos naturales, desigualdades sociales y procesos de reconstrucción que no pueden entenderse únicamente desde sus consecuencias materiales.
Las participantes reflexionaron sobre la importancia de recuperar las experiencias de quienes habitan los territorios, particularmente las de las mujeres que sostienen la vida comunitaria antes, durante y después de una emergencia. Sus conocimientos, redes de apoyo y capacidades organizativas resultan fundamentales para comprender cómo responden las comunidades ante las crisis.
Esta mesa de trabajo también abrió la posibilidad de configurar estrategias conjuntas que fortalezcan los proyectos sociales de ambas organizaciones.
Mujeres al frente de la resistencia y la reconstrucción
Como parte de la agenda se realizó el conversatorio “Mujeres al frente: voces de resistencia y reconstrucción tras los huracanes de Guerrero”, en las instalaciones del Centro de Investigación y Posgrado en Estudios Socioterritoriales de la Universidad Autónoma de Guerrero (CICS-UAGro).
El encuentro reunió a mujeres con distintas experiencias comunitarias y académicas para dialogar sobre las consecuencias de los huracanes en Guerrero, los procesos de recuperación y el papel que han desempeñado las mujeres en la atención de las necesidades inmediatas de sus familias, colonias y comunidades.
Hablar de reconstrucción también significa preguntarnos quiénes cuidan, quiénes organizan, quiénes alimentan y quiénes mantienen vivas las redes comunitarias cuando un territorio atraviesa una emergencia. En muchas ocasiones, estas labores son realizadas por mujeres cuyos aportes permanecen fuera de los registros institucionales y de las narraciones oficiales.
El conversatorio permitió reconocer esas voces como fuentes indispensables para comprender los desastres y construir respuestas más cercanas a las realidades de cada comunidad.

Recorrer el territorio para comprender sus memorias
El tercer día se realizó una visita cultural al Fortín Álvarez, ubicado en el barrio de La Mira. El recorrido permitió acercar a nuestras visitantes a una parte de la historia, el patrimonio y la vida comunitaria de Acapulco.
Conocer un territorio también implica recorrerlo, escuchar las historias que guardan sus espacios y encontrarse con quienes los habitan y preservan. Por ello, agradecemos especialmente a Gloria Bracho, de Mira Cultura, por facilitar esta visita y compartir sus conocimientos sobre el Fortín Álvarez y su entorno.
Su acompañamiento representó un ejemplo de esos liderazgos que iluminan: personas que, desde su comunidad, trabajan para conservar la memoria y fortalecer el vínculo de la población con su patrimonio.

Un regalo tejido con identidad y afecto
Como muestra del hermanamiento construido durante estos días, las integrantes de Pasa la Voz entregaron a Mujeres Luciérnagas una blusa elaborada por manos artesanas muxes del Istmo de Oaxaca.
La prenda fue recibida con profundo cariño, no sólo por su belleza y el trabajo que representa, sino también por la identidad, la memoria y los saberes que contiene. Este obsequio simboliza el vínculo que comienza a tejerse entre mujeres oaxaqueñas y guerrerenses.
Los regalos hechos desde las comunidades llevan consigo historias, afectos y formas de resistencia. Recibir esta blusa fue también recibir una parte del territorio del Istmo y del trabajo de quienes mantienen vivos sus conocimientos artesanales.

Alianzas que fortalecen la comunidad
La visita de Pasa la Voz–Bicheeche Diidxa dejó aprendizajes importantes para Mujeres Luciérnagas. Escuchar a tres investigadoras académicas comunitarias, conocer sus metodologías y contrastar sus experiencias con las nuestras amplió nuestra mirada sobre el trabajo en territorio.
También confirmó que las alianzas entre organizaciones permiten compartir herramientas, acompañar procesos y construir respuestas más sensibles ante las necesidades de las comunidades.
Oaxaca y Guerrero poseen historias y contextos particulares, pero también comparten resistencias, saberes y formas de organización. Encontrarnos desde esas coincidencias nos permite imaginar proyectos conjuntos para estudiar los desastres, recuperar las memorias comunitarias y fortalecer la participación de las mujeres en los procesos de reconstrucción.
Agradecemos a Zharelly López, Dení López y Mercy Arellano por su visita, su generosidad y cada una de las conversaciones sostenidas durante estos días. También reconocemos a las mujeres, instituciones y espacios que hicieron posible el recorrido.
Desde Mujeres Luciérnagas continuaremos contando los avances de esta colaboración, convencidas de que las alianzas brillantes fortalecen a la comunidad y nos inspiran a seguir construyendo desde el territorio.
Sobre Mujeres Luciérnagas
Colaboradora de Mujeres Luciérnagas.


